miércoles, 24 de septiembre de 2014

Otoño. El renacer de la musa.




Mi musa renace en otoño, y se viste de fría niebla para susurrarme al oído promesas y sueños. Parece haberse recuperado de su hastío vacacional y como el espíritu libre y caprichoso que siempre ha demostrado ser, regresa cargada de ímpetu, moviendo mis manos al antojo de su contoneo lascivo.

 Su timidez la aleja de mí en el verano, abochornada y vencida por la canícula estival, pero a ella siempre le ha gustado que la acaricie con palabras, aunque a veces no signifiquen absolutamente nada; y es por ello que siempre regresa, jugando con mis dedos hasta que los versos que condensan sus aleteos provocan mis risas entrecortadas. Al acabar el día descansa en mis brazos y se ofrece vencida cuartilla a cuartilla, aun a sabiendas de que en mi egoísmo intentaré de nuevo hacerla mía para siempre.

Pese a todo lo que encierra de egoísta mi manera de actuar, ella no me guarda resentimiento, y se despierta contenta, haciéndome olvidar la culpabilidad que siempre me provoca haberme sido infiel conmigo mismo.

lunes, 24 de febrero de 2014

El guardián de mis lágrimas

Imagen tomada de Internet--LAVIOLACION, DEGAS, 1868

 
EL GUARDIAN DE MIS LÁGRIMAS



Y así pasó mi infancia, tristemente deseada,

incapaz de detener unas manos que me amaban.

 

Y se fue escondiendo la risa en mi ventana,

en las noches estrelladas miles de mis lágrimas.

Y a las horas más oscuras, acudía,

y la bestia que anida en mi sangre despertaba,

y entrando a la fuerza, como el demonio que era,

encontraba vencidos estos huesos que son cárcel y condena.

Recuerdo la inocencia de mis labios mancillada,

el latido acelerado, el vértigo homicida;

y me confieso indefensa y asustada,

porque con trece años soy cadáver de cadáveres.

 

Tengo fantasmas y demonios tatuados en mis bragas,

mi inocencia ensangrentada a lametazos,

con el miedo durmiendo al lado de mi cama.

¿Por qué no huí, me dicen?

Pues porque aceptas con tristeza tu destino,

porque las cadenas que te atan son de sangre,

y nadie escucha las verdades de una niña

con fantasmas y demonios en sus bragas.

 

A veces me dá por soñar,

y hasta finjo que duermo cuando sueño

porque he aprendido a vivir sin dormir,

y a soñar solamente cuando duermo.

En esos extraños momentos de demencia,

escondida mi vergüenza entre mis lágrimas

es cuando entiendo al fin la lengua de los fantasmas.

Y me confieso de nuevo, aterrorizada,

harta ya de tanto llanto y de violencia,

porque un padre protege. Un diablo hiere.

Un padre ama, y sus manos… sus manos son espadas,

y por mi pecho se escapa mi yo convertido en nada.

Sus labios no entregan ni reciben besos,

solamente saben robar lágrimas.

¿Quieren que confiese? ¡Pues confieso!

No fue hasta mi tercer aborto.

 

Tres veces hicieron falta

para descifrar el lenguaje del demonio,

y es que hasta Dios hizo siempre caso omiso a mis llamadas.

Que les cuente mis recuerdos, dicen…

Mis recuerdos solamente saben huir,

odiando la indefensión de mi obligada desnudez.

                                                                                                 

Que el demonio se apiade de su alma.






(texto presentado a corrección en el Taller Literario de El Cortijo, 25/2/2014)

viernes, 3 de enero de 2014

Bésame...



Bésame, porque para tus labios gozosos será solamente el anticipo de un festín carnal; pero para el resto de ojos que nos observan será el mejor beso que hayan visto jamás. Bésame, y déjate llevar, dejemos a un lado esta maldita educación que nos obliga a ser prudentes. Acércate, y enséñame a vivirte, porque hace años que no sentía esta sed de vivir devorando y siendo devorado.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Fábula de la xana descalza.





Dibujo carboncillo de Chon para "libro viajero" de 1 de Primaria Carmen Ruiz Tilve 2013-2014




A pesar de su aspecto endeble, la vieja mecedora todavía parece capaz de sostener el peso de los mejores recuerdos de la abuela. Su delicada urdimbre aún entrelaza con ternura mis primeras lecciones de vida. Todo está como yo lo recordaba. El tiempo parece haberse detenido para siempre en la pequeña cocina. El pucheru de cobre, la pesada masera de roble, la riestra chorizos en la alcayata, el cestu llenu de astilles de leña…  Y entonces sucede la magia, y vuelvo a recordarla, con sus dos océanos  serenos clavados en mí:

-Las historias que no se cuentan piérdense pa siempre, mi nenu… Así me lo enseñó a mí tu bisabuela, y a ella la tu tarabuela…

-¿La mi tataraqué, abuela?

-La tu bisabuela Balbina. La que siempre dices que asusta un pocu en esa foto del salón. Eren otros tiempos. No tuvimos tiempo a ser guajes, como vosotros. A nosotros nadie nos enseñó a leer, ni a escribir, mi nenu… eres muy pequeñu tovía pa entendélo, pero fueron muches les histories que ya se perdieron. Con el pasu de los años la memoria fállanos a los vieyos. Son coses de la vejez…

-Pero eso a ti no te pasará, güelita. Cuéntamela otra vez. Algún día aprenderé a leer, y a escribir, y los tus recuerdos no se perderán. Seré capaz de escribílos de una manera tan guapa que nadie los olvidará jamás. Cuéntamelu otra vez, por favor…

-Bueno. Tá bien. Siéntate aquí al mi lao y escucha con atención: Cuentan les leyendes más antigües que en la cueva de la Forciella habitaba una bella xana. Muchos vecinos del pueblu aseguraban haberla visto al caer la noche, cubierta de niebla y con los pies descalzos. Tan admirada era la su belleza que hasta los lobos bajaben del monte a espiála en les noches de luna llena . En otoño dedicábase a desvestir a los árboles, cubriendo el bosque de pétalos de luna y alfombrándolu de hojes seques. Pasábase  la noche cantando y silbando, y en el claru del bosque de Les Becerreres  sentábase  a facer con les manos guirnaldes de flores, diademes de vientu y colgantes de plumes multicolores. Con agujes feches de espina de puercu espín y teles de araña texía pañuelos de plata que decíen que secáben les lágrimes y quitaben les penes antes de que salieren.

Muches muyeres del pueblu prohibieren a los sus paisanos salir de casa al anochecer, porque decíen les males lengües que los homes perdíen la razón enlloqueciendo de amor solo con véla. Así ye que a pesar de la su belleza vivía en soledad, porque esa yera la su maldición. Diz la leyenda que hacía muchísimos años ella hubiere sío una bellísima princesa, admirada por la su belleza; pero que su padre el rey la había consentío hasta el extremu de hacéla caprichosa y foína. Trataba con despreciu a tou el personal del palacio, y cuando se hizo mayor de edad  pidiói al padre como regalu de cumpleaños que hiciera llamar al meyor magu del país:

-Conviérteme en la muyer más hermosa del mundo –dijoi ella al magu-. Quiero que tou el mundo se quede asombráu con la mi belleza, y que la mi mocedá no se pierda jamás.

-Sea lo que usted desea, mi futura reina, pero si le concedo ese don vivirá eternamente desgraciada, porque sepa su majestad que su belleza despertará amor en todo lo que la rodea, pero hasta que no sea capaz de amar no sabrá lo que es la felicidad.

-No me importa –contestó enfurruñada.

Los años fueren pasando, y con cada primavera empeoraba el humor de la princesa, hasta el puntu de que no soportaba la presencia de los homes, siempre adulando la su belleza. No había home en el mundu que no soñase con facéla muyer suya, y eso hacíala rabiar, porque a ella no i gustaba ningún paisano, fuese príncipe o labriegu. Aprendió a vivir feliz en la su soledad, y empezó a salir del palacio solo cuando la oscuridad impedía a los homes véla. Cada noche escapaba al monte, y cantábaios a los árboles, y hablábaios en susurros, sin dáse cuenta de que la su maldición afectaba por igual a persones, animales y coses. Pa ella eren simplemente árboles, pero los árboles del bosque empezaron a desear cada anochecer, enamoraos, esperando les visites de la xana. Una tarde de agosto lluviosa quiso la mala suerte que un músicu que iba de pasu por el bosque se refugiase entre les rames de un sauce, entreteniendo la su espera con la melodía de la gaita, y que la armonía del su cantu llamara la atención de la xana. Al acabar el conciertu los sapos de la charca bailaben con les ranes, y la luz de una luciérnaga sorprendió a la xana lanzándoi un besu al artista, ilusionada. Dicen que esi gestu partiói el alma al sauce, que se volvió locu de desamor desbordándosei la savia en largues y denses lágrimes. La xana y el músicu marcharen cogíos de la mano, y nadie los volvió a ver por el bosque. Al tercer amanecer esi sauce secó, muertu de pena, y el restu de árboles del bosque lloraron por él hasta perder les hojes. Ahora a esi árbol llamámoslu sauce llorón, y a ella “la xana descalza”. Gracies a ella existe el otoño, porque al acabar el mes de agosto todos los árboles del bosque se acuerdan de esti cuentu con tristeza. Cuídate de ella, nenu míu, y de les que sean como ella, porque les muyeres que solamente quieren ser guapes por fuera hacen infelices a otros con la su belleza. Búscate una buena moza que sea capaz de amar a otru tantu como a sí misma, y cásate con ella, como hizo tu güelu con tu güela. Y cuando seas capaz de entender esti cuentu estarás preparáu pa que te hable de cómo llegó la primavera.

sábado, 8 de junio de 2013

Prólogo.




Fuente: Info Animal




Abuela…
Estoy sentado en el portal, como tanto hacíamos tu y yo antaño…  No sé si es mayo que se ha ido o soy yo el que no sabe volver; pero el caso es que siento que se escapa entre mis dedos todo cuanto era y he sido; y en la espera del recuerdo algo de mí y de ti se ha perdido. No sé ya reconocer la primavera si no es contigo, y el arco iris tan brillante de tus ojos, ahora dormidos, se estrella contra el olvido llenando manos y dientes de un musgo grasiento.

 Estoy desorientado sin ti; esa es la verdad... En ocasiones me despierto sudando, con tu recuerdo siempre moliéndome fuerte los huesos hasta dejarlos reducidos a un polvoriento cerco en la oscura estantería. Entonces me sonríes, rodeada en tu atalaya por otros recuerdos con rumor a hojas pasadas; siempre con la silueta del atardecer perfilándose contra tu foto. Y como cuando era pequeño, de nuevo lo consigues... haces que tu sombra me engulla llenándome de calma.

 Tanto y tan a menudo te siento que hasta las gaviotas escupen gotas de pesada lluvia agrandando un océano que ya me ahoga, harto de bracear contra tu imperecedero silencio.
Y entonces, cuando lo creo todo ya perdido, recuerdo tu mirada, y tus consejos; y dejo de tener miedo. Me asomo a la ventana, y asisto perplejo al hipnótico cortejo de las libélulas en celo. Se abrazan en el aire, acariciándose con delicadeza en pleno vuelo. Es de tal magnitud la perfección de sus acrobacias que me quedo en silencio observándolas hasta que toda mi oscuridad se desvanece.


domingo, 5 de mayo de 2013

¿Qué se le regala a la persona que te ha dado la vida?






He de admitir que hoy estoy un poco confuso. Son las vísperas del Día de la Madre y tengo la mente en blanco. ¿Qué le puedo regalar a la persona que lo ha dado todo por mí? ¿Qué podría darle a esa persona que ella necesite? Podría empezar por los abrazos perdidos en la distancia, con los besos que no le he dado por la falta de tiempo. Podría...; pero es imposible. Las cosas o se hacen en su momento o no se hacen. Podría comprarle algo material, algo que ella necesite; algo que la alivie en las tareas diarias del hogar; pero eso podría haberlo hecho cualquier otro día. No tiene por qué ser mañana precisamente...
¿Qué hace distinto el día de mañana a cualquier otro día? Para mí y para ella todos y cada uno de los días de nuestra vida han sido el día del padre, el de la madre o el del hijo. Que se lo digan a ella, cansada de cambiar pañales de tres en tres, tratando de alimentarnos, educándonos; cuidándonos de la mejor manera que siempre ha podido... A ella que ha sacrificado su juventud a cambio de la nuestra...
Que se lo digan a cualquiera de las mujeres obligadas a enterrar su dolor contra natura. Que se lo pregunten una por una, todas las madres del mundo te dirán que cambiarían gustosamente todo cuanto tienen a cambio de ver crecer a sus hijos sanos y fuertes. No; definitivamente... Nada hace especial al día de mañana excepto el hecho de que por una vez al año nos permitimos el lujo de recordarnos a nosotros mismos de dónde venimos. Para mi madre y todas las madres del mundo mi humilde y particular tributo. GRACIAS.


  
El ultimo regalo que me ha hecho mi hijo ha sido esta pequeña flor. Nunca creí que se pudiera dar tanto con tan poco... Felicidades a todas las Mamás. En la grandeza de estos pequeños detalles está el verdadero sentido de la vida.                                                                                                                                    

domingo, 7 de abril de 2013

Al amor de los quince años.






Te deseo suerte, porque el primer amor es irracional;  porque te verás obligada a comprobar que el amor es tan contradictorio que te empuja a  perderlo  todo al entregarte sin tan siquiera esperar nada a cambio.  Que es  un poco como perderse a sí mismo. 
 Que es despertar sueños dormidos y darles pequeñas pistas para que sepan encontrarte; es dejar pasar el tiempo sin apenas atreverse a mirar el calendario.
 Es fingir que las imperfecciones hacen tu mundo perfecto; reflejar tu propia vida en el espejo de una pupila tan ilusionada como la tuya.
 Es a la vez tan todo y tan nada que es tan cruel como para darte la vida para luego arrebatártela, borrando tu sonrisa de un plumazo y dejando cicatrices en tu rostro para siempre. Eso y mucho más es el amor, capaz de elevarte a la gloria y engullirte con tus propios miedos en menos de un segundo, es el vértigo de saber que si él deja de estar a tu lado para apoyarte y conducirte perderás  para siempre el equilibrio, tan pendiente  tu salud mental de su presencia  que un simple pestañeo te conduciría  a la derrota.

Es algo tan sumamente complejo que yo jamás me atrevería a aconsejarte; pero me veo obligado a decirte que al poner tu felicidad en manos de otro corres el peligro de perderla para siempre, y a los quince años todos hemos estado enamorados. Es algo recurrente e inevitable. Te deseo suerte. Solamente eso…