domingo, 5 de mayo de 2013

¿Qué se le regala a la persona que te ha dado la vida?






He de admitir que hoy estoy un poco confuso. Son las vísperas del Día de la Madre y tengo la mente en blanco. ¿Qué le puedo regalar a la persona que lo ha dado todo por mí? ¿Qué podría darle a esa persona que ella necesite? Podría empezar por los abrazos perdidos en la distancia, con los besos que no le he dado por la falta de tiempo. Podría...; pero es imposible. Las cosas o se hacen en su momento o no se hacen. Podría comprarle algo material, algo que ella necesite; algo que la alivie en las tareas diarias del hogar; pero eso podría haberlo hecho cualquier otro día. No tiene por qué ser mañana precisamente...
¿Qué hace distinto el día de mañana a cualquier otro día? Para mí y para ella todos y cada uno de los días de nuestra vida han sido el día del padre, el de la madre o el del hijo. Que se lo digan a ella, cansada de cambiar pañales de tres en tres, tratando de alimentarnos, educándonos; cuidándonos de la mejor manera que siempre ha podido... A ella que ha sacrificado su juventud a cambio de la nuestra...
Que se lo digan a cualquiera de las mujeres obligadas a enterrar su dolor contra natura. Que se lo pregunten una por una, todas las madres del mundo te dirán que cambiarían gustosamente todo cuanto tienen a cambio de ver crecer a sus hijos sanos y fuertes. No; definitivamente... Nada hace especial al día de mañana excepto el hecho de que por una vez al año nos permitimos el lujo de recordarnos a nosotros mismos de dónde venimos. Para mi madre y todas las madres del mundo mi humilde y particular tributo. GRACIAS.


  
El ultimo regalo que me ha hecho mi hijo ha sido esta pequeña flor. Nunca creí que se pudiera dar tanto con tan poco... Felicidades a todas las Mamás. En la grandeza de estos pequeños detalles está el verdadero sentido de la vida.                                                                                                                                    

domingo, 7 de abril de 2013

Al amor de los quince años.






Te deseo suerte, porque el primer amor es irracional;  porque te verás obligada a comprobar que el amor es tan contradictorio que te empuja a  perderlo  todo al entregarte sin tan siquiera esperar nada a cambio.  Que es  un poco como perderse a sí mismo. 
 Que es despertar sueños dormidos y darles pequeñas pistas para que sepan encontrarte; es dejar pasar el tiempo sin apenas atreverse a mirar el calendario.
 Es fingir que las imperfecciones hacen tu mundo perfecto; reflejar tu propia vida en el espejo de una pupila tan ilusionada como la tuya.
 Es a la vez tan todo y tan nada que es tan cruel como para darte la vida para luego arrebatártela, borrando tu sonrisa de un plumazo y dejando cicatrices en tu rostro para siempre. Eso y mucho más es el amor, capaz de elevarte a la gloria y engullirte con tus propios miedos en menos de un segundo, es el vértigo de saber que si él deja de estar a tu lado para apoyarte y conducirte perderás  para siempre el equilibrio, tan pendiente  tu salud mental de su presencia  que un simple pestañeo te conduciría  a la derrota.

Es algo tan sumamente complejo que yo jamás me atrevería a aconsejarte; pero me veo obligado a decirte que al poner tu felicidad en manos de otro corres el peligro de perderla para siempre, y a los quince años todos hemos estado enamorados. Es algo recurrente e inevitable. Te deseo suerte. Solamente eso…

martes, 12 de febrero de 2013










AUSENCIA

 

Dicen que morir es descansar; para mí eso no es cierto,

el descanso se murió cuando mataste el amor nuestro.

Mis manos son testigo de tu ausencia,

esclavas de sí mismas; mudas, sin sustento…

Están secas y marchitas, la distancia es miedo, también silencio.

Saben desde entonces las mañanas a niebla y soledad,

porque la sal reseca mis labios, porque me hiela la oscuridad.

Jamás podrá abrirse fresca y tierna mi alma a otro hombre,

y es por eso que ahora, despidiendo al triste sol que ya se esconde

digo adiós por siempre a tu figura que se aleja. Es  tan honda esta tristeza

que vuelve mi condena ajena al calendario. No puedo ocultar mi pena

porque sé que tu recuerdo pesará en la distancia, es la amarga certeza

de saber que de ti jamás dejaré de estar hambrienta.

Viviré eternamente presa del silencio, para siempre esclavizada,

haciendo frente en solitario a este amor que ya se apaga.

Tú le has dado muerte, pero no puedo considerarte un asesino

porque eres y has sido el único amor de mi vida,

mi ansiada y fiel guarida, mi único recurso, mi única salida…

Debo ser fuerte, y asumir que guardarte en mi memoria

jamás será consuelo; porque recordar esa antigua gloria

es asumir que el amor no tiene dueño. Otra acaricia  tu mirada.

 

 

 

 




lunes, 14 de enero de 2013

El ladrón de almas







Hoy  he salido a cazar almas. Comenzó siendo una especie de pasatiempo para mí; pero con el paso de los siglos acabó convirtiéndose en una trágica necesidad; y es que cuando la única manera de sobrevivir es amar entre alaridos nadie podría ser un amante mas experimentado que yo. Bebo de tu vida, y la noche oscura me alimenta. El gozo incomparable de sentir mi vacío mezclándose con tu sangre convierte mis orgías en verdaderos festines, sorprendiéndome cada amanecer bailando al compás de tus latidos, con mis arterias colapsadas elevando hacia el infierno su satánico ronquido. Eres mía; y yo soy tu dueño. Me apropio de tu alma noche tras noche mientras tú me observas adormecida y sin sorpresa, suplicando que un nuevo delirio tenga comienzo.
Todo comienza sutilmente, con mi dedo acariciando tu vestido a la altura de tu vientre, con tu respiración entrecortada suplicando sin palabras que descienda con mi lengua lentamente hasta lamerte el ombligo, rasgando tu vestido como si nada ya importase aparte de ti y de mí; y esta noche que promete sexo y desenfreno.
 En tu placer reside acomodado todo mi poder, y se despereza al presentir la llegada de una oleada de lúbrico calor. Todo nuestro mundo se estremece mientras en lo más profundo de mi interior algo crece convirtiendo tu cuerpo en mi posada. Ambos hemos perdido la conciencia, y nos dejamos llevar por el delirante vaivén de unos cuerpos que han perdido por completo el dominio sobre sí mismos, empeñados en chupar, morder, besar…
 Yo no tengo vida si no es a través de ti; y eso hace que tú, lejos de sentirte mi esclava te muestres insumisa e insaciable, sedientamente hambrienta de cada una de mis vigorosas embestidas. Latido a latido el sudor irá apagando el encendido fuego en el que flotan en caótico desorden manos y piernas en posiciones antinaturales; y la furia de un nuevo amanecer luchará contra el encubridor vaho, ansioso de ser testigo de una de nuestras escapadas a este delirante abismo del sexo consentido y sin sentido. 
La luz de un nuevo día arrancará de mis pezones brillos de apagada condescendencia, y los anillos que hasta entonces sostenían la ingravidez de mi letargo volverán a empujar mi cuerpo hacia la tierra. Tierra llena de cagadas de palomas y de bestias. Tierra sin consagrar, sucia, llena de inmundicias.
 Cerrando la puerta sellaré con mi saliva un nuevo pacto de silencio. Su marido está a punto de llegar.


jueves, 13 de diciembre de 2012

La llegada del otoño















Llega el otoño; y con él la tristeza. La efímera caducidad de la vida dice adiós y se aleja mirando con tristeza las pisadas que marcan su regreso. Es el otoño, que todo lo invade con su manto de torpe niebla. Llega el gélido viento norteño, con su carga de melancolía y sus ecos de canciones pasadas y fiestas alegres. Las hojas se mueren, y pese a su torpe empeño son arrancadas sin miramientos por este crepúspulo salvaje de noviembre, con su desértica  tormenta tan cargada de sed que te empuja a la soledad de una botella, precipitando su vacío a través de tu tráquea.

Llega el otoño, y resignado me siento en cuclillas, cruzando con el diablo una partida en la que heces, vómitos y sangre se intercambian por segundos y minutos. Siento que las cartas están marcadas; pero me dejo hacer, porque estoy harto ya de pelear con esa pequeña vasija sin manillas por las que ser izada, ésa que cruentamente  deja tus fragmentos adheridos a los bordes afilados de esa taza, diseccionando tus pulgares al intentar acariciarla.
Es el otoño; y en este atardecer sombrío los que aun no han muerto ansían con desprecio ese reposo, porque se han cansado de vivir sintiéndose vacíos. Extienden sus manos suplicantes hacia ese túnel manso que se ofrece ante ellos prometedor y oscuro, palpitante, maquillando con cenizas la gloria efímera de unos campos sedientos. Es el oscuro romanticismo de las esquelas, la retirada discreta entre las lágrimas de quienes jamás admitirían que te quieren como te quieren. ¿Podré yo apartar la mirada ahora que siento lo confuso de su torpe llamada?
 Si tan solo pudieras contestarme, negra noche...
 ¿Quedará aún algo de mí en tí o todo te lo habrás llevado?
 

viernes, 23 de noviembre de 2012

Silencio









Hace meses que no oigo lo que dices.

Es la noche, y su silencio, el que agarrota mis sentidos.

Toco mis pies y están fríos,

han perdido por completo sus raíces.

Desdibujado y triste pasa el día,y

como un perro que se lame sus heridas
lamo con mi lengua suplicante tu recuerdo

sin importarme estar cargado ya de cicatrices.

¡Todo lo que yo tenía y ya no tengo!

Con sigilo pasa mi vida, como un enorme cocodrilo

que acecha  a la víctima desde su escondite sumergido.

En contadas ocasiones la nostalgia

enciende de nuevo mis manos. Esa magia

me aferra a tu recuerdo como un recién nacido a un marchito pecho.

Ese recuerdo teje mantas que me arropan,

porque mi conciencia  es huérfana de carne,

y no habrá nada que jamás posea que no tema perder.

Es algo irremediable; ya no hay fuego en mi mirada,

y es que la vida ha entrado calando  a bayoneta en mi remanso

negándome el  derecho a mi descanso de tanto que me aprieta.

Me quedo debilitado como una espiga,

como el cadáver de un mosquito tirado en la cuneta,

incapaz de emitir sonido, falto de sustento.

Entonces apareces tú de nuevo, y todo cambia,

porque me aportas fortaleza, eres mi alimento.

Toda esa debilidad se va vacía, tal cual vino. Vuelvo a estar hambriento.